de las revistas del corazon, voy a hablar de mi enfermedad...
Intentare un acercamiento para el publico lego a este tan irritado
mundo del estomago posmodernista.
Pues resulta, primero, que las ulceras no son causadas por que una
persona no coma en todo el dia, fume, tome cafe, bebidas energeticas,
fume todo el dia, cuando ingiera alimentos sean con picante y
acompañados de bebidas gaseosas (que supongo no es mi caso solamente,
sino de montones de personas que trabajamos en oficinas... En
polanco... En moliere... En el piso once... En el B... Etc...), sucede
que todos estos factores son en realidad agravantes de la accion de
nuestro amigo secreto de la semana, el agente H. Plyori, que es el que
en realidad, amiguitas y amiguitos, nos hace retorcernos de dolor
cuando el asunto ulceroso ya esta grave.
Asi pues, amadisimos lectores, resulta que he sido alejado de las
tiernas garras del cigarro y de los gasificados y refrescantes
manantiales del Red Bull... En su lugar tengo ahora un tratamiento
compuesto por 8 dosis diarias de diferentes pastillas que durante este
mes me libraran de todo mal, amen...
El problema de los medicos es que el asunto sanatorio siempre requiere
de una buena factura (ya saben el ejemplo, una gripa sale como en 1000
varos), entonces termina uno con mas malestares porque ni la cura
fisica es inmediata (y suele requerir amplios esfuerzos del
paciente.... Atinado nombre por lo demas) y resulta que uno gasta
dinero que en la enferma cabecilla, ya estaba destinado para otras
cosas.
Vale, se recuerdan de Antonin Artaud, ese, el Momo, el que decia sobre
"los enfermos y los medicos" que "la enfermedad es un estado... La
salud es otro, mas feo, es decir, mas vil y mas mezquino... No hay
enfermo que no crezca, no hay hombre sano que no haya traicionado
aunque sea una sola vez, por no quererse enfermar... Como algunos
medicos que he tenido que conocer... Yo he vivido toda mi vida enfermo
y solo pido mantenerme".
Con la disculpa obligatoria ante la probabilidad de imprecisiones,
porque lo escribo de memoria, memoria escasa de la voz del propio
Artaud en algunas de las cintas que nos llegaron de su estancia en el
asilo mental.
Bueno, evidentemente, el que yo tenga una ulcera, poco se acerca a la
crueldad que Artaud padecio, pero es buen pretexto para traerlo a la
pantalla, no?
Salud y reposo para todos (esa es la parte del tratamiento que no voy
a cumplir, jojojo).
Abur!
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