jueves, 13 de noviembre de 2008

Gone

Otra vez, reflexiones miscelaneas y boneteras (en un post 100% libre
de acentos, con el perdon de ustedes, porque lo escribo a la carrera
en el gmail de la black, a la cual le falta un pelito de amabilidad
con nosotros hispanoparlantes) sobre la distancia, la ausencia y esas
cosas a las que un hombre llamado Robert L. Ripley decia "no pus 'ta
cabron"

So here we go.

Primero, contra toooooooodo lo que les digan, la distancia si es
olvido (y ya empiezan a hacer falta los acentos), como la presencia,
por el contrario, termina por enamorarnos con lo instantaneo y lo
inmediato de los fenomenos.

La distancia y la ausencia, esa falta de contacto inmediato espiritual
y/o fisico, siempre termina por menguar los apegos emocionales (y/o
fisicos otra vez) y conduce a la cotidianeidad libre de tales
ataduras.

Supongo que por ello, los eremitas se conducen ala islamiento, como
una manera baratona tambien, de desechar apegos cultivados
innecesariamente. Asumo tambien que el recto desapego debe realizarse
en la presencia de las cosas pues solamente en esa manera conduce al
autentico rompimiento para con estos lazos.

Y es porque en este recto entendimiento de las cosas que se puede
evitar el sufrimiento.

Porque el apego es un malentender de la naturaleza de las cosas, es
una "necesidad" de cosas que ulteriormente no nos son necesarias, por
el contrario, esa concepcion de necesariedad es un obstaculo para la
concepcion de la felicidad.

El apego es, esencialmente, la imputacion de cualidades irreales a un
sujeto (cosa, animal, procesos mentales, bagatelas de esa especie), en
el caso particular de este post, la cualidad no inherente de ningun
sujeto que se suele añadir por malentendimiento de la presencia
temporal, es la permanencia eterna de tal.

Pa' pronto, cuando pasamos mucho (o no mucho) tiempo con alguien,
creemos que el, ella o ello, permanecera por siempre de esa manera.

Luego entonces, el primer sufrimiento que de ello deviene es al notar
que nada es para siempre...

Recuerdan cuando su chica (si ustedes son chicas heterosepsuales o
jotolones es al reves) les pregunto, despues de tremendo agafaje, con
los ojos llenitos de ternura y la voz melosona debida a los estrogenos
"me querras asi SIEMPRE???"... Ahorrense la carcajada porque lo que
sigue es peor... Lo que sigue es el baboso del Yorch... Ah chinga, me
proyecte... Lo que sigue es el macho de la especie diciendo, en ese
tono baboso que produce la aspiracion de los estrogenos "SI, PEQUEÑA,
SIEMPRE TE VOY A QUERER". Cuando la triste realidad es que el fulano
esta enamorado de algunas carnosidades y oquedades del cuerpo de la
chica y que, cuando el tiempo, la gravedad y los tacos al pastor
surtan efecto, pus ya no la va a querer tanto... Lo que si es que
chance se haya acostumbrado a su presencia, jojojo.

Soooooooo... Basicamente eso termina con el 97% de mis diagnosticos
sobre las relaciones de pareja. Un 2% restante hace exactamente lo
mismo pero basado en otra clase de impermanencia: a saber, las
estructuras mentales, que son esencialmente tan impermanentes como
cualquier otra cosa.

El 1% restante, en vez de atribuirselo a la encuesta de salida, se lo
voy a dejar a la posibilidad de que un par de seres humanos hayan
concebido la idea de que, a pesar del grado de impermanencia de las
cosas y del desapego que ello implica para con el mundo, existen
ciertos satisfactores conseguibles junto (que no mediante) otro ser
humano, un autentico bienestar juntos, whatever that is (surely beyond
words).

Asi pues, esta fue otra enseñanza inutil patrocinada por el Somita.

Que Vishnu los mantenga libres de batazos, caidas de jets, fugas de
gas y otras cosas que este mundo trae a veces...

Besos a los perros y patadas a los niñ... Ah chinga, quien es Vishnu???

=P

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